Editorialistas de ReporteUNO: De la nada la Presidencia, se saco de la manga, la invitación y la recepción al magnate racista Donald Trump a la Ciudad de México. El trato que se le dio, fue oficial, como si fuera Visita de Estado.
¿A qué se debe, este error de la Presidencia? ¿Quién asesora al Presidente? ¿Cuál era el oscuro motivo para invitar a México, a este estadounidense arrogante y violento? ¿Quién evalúa, el tamaño del riesgo y afectaciones de una visita, de estas características a nuestro pais? ¿Qué tanto tuvo, que ver la Secretaria de Relaciones Exteriores?
Es en serio, ¿Hasta cuándo, dejará de cometer, pendejada, tras pendejada, el Presidente de México? Los mexicanos que leen, los que tienen conocimiento de la Historia pasada, le exigimos su renuncia, le exigimos, deje de cometer tantas frivolidades y asuma su papel de Mandatario de un País, como México.
El periodista y columnista Carlos Ramírez explica de manera clara, los puntos sobresalientes que todo mexicano debe conocer, con respecto de la idiota invitación y el brutal resultado negativo que ha tenido la visita del Candidato a la Presidencia de Estados Unidos Donald Trump a México, incluimos aquí el audio de Fernanda Familiar, comentarista de Grupo Imagen quien expresa su sentir, sobre este suceso histórico; Es indignante, es tonto invitar a un enemigo de México a tu casa.
Aquí compartimos los datos y el análisis de Carlos Ramírez sobre el mal momento vivido…

Trump significa el regresó Imperial de la Sociedad racista de los Estados Unidos y Peña Nieto les abre la puerta de México.
1. México no sabe qué hacer con los EE UU. Urge una estrategia de seguridad nacional que parta de la definición de los intereses mexicanos frente al imperio. La política exterior de resistencia al agobio estadunidense fue liquidada por el gobierno de Carlos Salinas de Gortari como cuota al tratado de libre comercio.
2. Ya no existe el consenso nacionalista antiestadunidense y todo se reduce a estados de ánimo. En 1987 el grupo delamadridista promovió el documento El desafío de la interdependencia que buscó borrar el sentimiento cultural contra los EE UU por la pérdida del territorio. El PRI fue el gestor de ese consenso.

3. En el pasado histórico la institución presidencial representaba el consenso antiestadunidense. Sin embargo, hoy la institución presidencial no puede siquiera sostener su propia legitimidad social.
4. Trump vino representando a la mitad del electorado estadunidense bajo la consigna de “hagamos grande a EE UU otra vez”. Por tanto, Trump es producto de un cambio en la configuración social de los estadunidenses; es decir: no es Trump, sino la sociedad racista e imperial de los EE.UU.

5. La visita de Trump se dio en medio de un impresionante vacío de política de comunicación social y de geopolítica. No hubo aquí una explicación ni una fijación previa de los intereses mexicanos en la campaña electoral estadunidense.
El problema real no fue que Trump viniera o que la gente esperara algún imposible gesto de repudio por parte del presidente Peña Nieto, sino la confirmación de que México carece de una política exterior estratégica y de seguridad nacional con su vecino y que la oposición en el Congreso está empequeñecida por la baja calidad de la representación.

Lo más grave es la repetición del clima de división nacional que existió en México en el periodo 1844 y 1846-1948 que permitió la invasión estadunidense y la pérdida de la mitad del territorio. La frase atribuida a Porfirio Díaz fue de Sebastián Ledo de Tejada: “pobre México, tan lejos de dios y tan cerca de los EE.UU.”
Detrás del expansionismo imperial de Trump y Hillary –policía malo, policía buena, pero los dos como policías– se encuentra el fracaso de la política mexicana de desarrollo: la migración de desempleados, pobres y marginados es culpa de la crisis económica y social por el ciclo neoliberal salinista y ha llevado a la existencia de cuando menos once millones de mexicanos ilegales que quieren convertirse en estadunidenses.
La visita de Trump a México mostró la histeria nacional —en internet y no en las calles— contra el candidato republicano que representa al imperio pero exhibió asimismo la incapacidad política para construir un consenso nacional vis a vis los EE UU, el Senado hizo el ridículo con su petición de suspender encuentro y los partidos sacaron las banderas de la estridencia y no una propuesta de consenso nacionalista ante Washington
Diario Cambio | Carlos Ramírez | Indicador Político

