Trágica y dolorosa muerte para dos mujeres poblanas, las encontraron en el desierto de ARIZONA, el anhelo de construir un futuro digno y escapar de la marginación, se transformó en una profunda tragedia para la comunidad de Xaltepec, en el municipio de Huauchinango, PUEBLA. Ellas eran, Araceli V., de 28 años, y su sobrina Mónica L., se sabe que partieron hacia el norte con la esperanza de reunirse con su familia y superar la pobreza. Sin embargo, sus vidas fueron truncadas de manera abrupta al ser abandonadas a su suerte por traficantes de personas en las implacables e hirvientes extensiones del desierto de Arizona.
El fallecimiento de las jóvenes poblanas, confirmado formalmente por las autoridades de ESTADOS UNIDOS, pone de manifiesto una vez más los extremos peligros que enfrentan los migrantes que recurren a vías irregulares en su desesperado intento por alcanzar el denominado ‘sueño americano’.
Araceli y Mónica formaban parte de un grupo de seis migrantes de origen mexicano que intentaban cruzar la frontera de forma irregular. Según reportes preliminares y los datos compartidos por las autoridades de rescate estadounidenses, el guía o ‘coyote’ encargado del trayecto abandonó al grupo a temperaturas extremas que superaron los niveles de resistencia humana.
Los cuerpos sin vida de las dos mujeres de la Sierra Norte de Puebla fueron hallados junto a otras cuatro personas —tres mujeres y un hombre que aún no han sido identificados— en una zona desértica de ARIZONA. La autopsia preliminar determinó que la causa del deceso de las jóvenes poblanas fue deshidratación severa por golpe de calor, desprovistas de agua y de cualquier tipo de asistencia médica en una de las rutas más hostiles de la franja fronteriza.
La noticia del fallecimiento, recibida por los deudos el 12 de junio, cimbró a la pequeña junta auxiliar de Xaltepec. Para las familias afectadas, al inmenso dolor de la pérdida se sumó de inmediato la angustia económica. El costo estimado para repatriar cada cuerpo supera los 250,000 pesos mexicanos, una cifra imposible de cubrir para familias que ya habían agotado sus escasos recursos financiando el viaje con el “coyote”.
Frente a este escenario, el Gobierno del Estado de Puebla, a través de la Secretaría de Gobernación y del Instituto Poblano de Atención al Migrante (IPAM), intervino de forma directa. Arturo Cruz García, director de Protección y Apoyo a Migrantes del IPAM, sostuvo un encuentro directo con Evaristo (esposo de Araceli) y con Isabel (tía de Mónica), confirmándoles que el estado asumirá en su totalidad los costos de traslado y trámites consulares.
En medio del luto, los familiares de las víctimas hicieron un llamado público de advertencia. Aclararon que no están realizando ningún tipo de colecta económica en redes sociales, desmintiendo de manera contundente diversas publicaciones que buscan lucrar de manera fraudulenta con la desgracia familiar.
Por su parte, el IPAM reiteró el exhorto a la población de la Sierra Norte y de todo el estado de Puebla a no arriesgar la vida en cruces fronterizos de alto riesgo y a evitar tratos con redes de tráfico de personas, quienes sistemáticamente priorizan el lucro monetario sobre la integridad y supervivencia de los migrantes.

