El presidente de China, Xi Jinping, arribó este miércoles 23 de septiembre a Washington para su primera visita de Estado a la Casa Blanca en más de una década, donde se reunirá con el mandatario estadunidense, Donald Trump, en un intento de aliviar las crecientes tensiones entre las dos principales potencias mundiales. El mandatario chino, que permanecerá en Estados Unidos hasta el 25 de septiembre, aterrizó a las 17:40 horas (hora local) a bordo de un avión de la aerolínea estatal Air China en la base aérea Andrews, a las afueras de la capital estadunidense.
Mister Trump recibe a Xi al llegar a base Andrews
Trump se desplazó hasta la base para recibir a su homólogo a pie de pista, un gesto inusual que subraya la importancia que la Casa Blanca concede al encuentro. Se trata de la primera visita de Xi a la Casa Blanca en más de una década, desde la que realizó en 2015, invitado por el entonces presidente Barack Obama.
También es el tercer encuentro entre ambos desde el regreso de Trump al poder, después de los celebrados en octubre del año pasado en Busan, Corea del Sur, y durante mayo en Pekín.
El líder chino viajó acompañado de su esposa, Peng Liyuan; el director de la Oficina General del Comité Central del PCCh, Cai Qi; y el ministro de Asuntos Exteriores, Wang Yi, entre otros.
El término “avión especial” se debe a que, a diferencia de los presidentes estadunidenses, los mandatarios chinos no cuentan con una aeronave especialmente destinada a sus desplazamientos, sino que se adapta para la ocasión un aparato de la aerolínea estatal Air China, un Boeing 747-8 en el caso de sus viajes más recientes.
Antes del viaje, el embajador chino en Washington, Xie Feng, afirmó en un artículo publicado en el Diario del Pueblo, órgano oficial del Partido Comunista de China (PCCh, gobernante), que esa fórmula “no es un eslogan”, sino una llamada a actuar “en la misma dirección”.
Xie advirtió además de que Taiwán, el sistema político chino y el “derecho al desarrollo” del país asiático son “líneas rojas” que Washington no debe desafiar, y pidió evitar un nuevo “telón de silicio” o una “guerra de las galaxias” en inteligencia artificial.
En paralelo, un editorial firmado en el mismo diario por ‘Zhong Sheng’, seudónimo empleado para fijar posiciones oficiales en política exterior, instó a Washington a mantener la “continuidad” y la “estabilidad” de su política hacia China y a “valorar el actual impulso positivo, logrado con esfuerzo”.
La agenda de la cumbre incluirá previsiblemente Taiwán, cuya soberanía China reclama, la tregua comercial que expira en noviembre, las tierras raras, los semiconductores, la inteligencia artificial y las guerras de Irán y Ucrania.
El viaje llega también entre presiones para que Trump plantee a Xi el caso del magnate hongkonés Jimmy Lai, fundador del clausurado diario Apple Daily y condenado a dos décadas de prisión por sedición y conspiración para confabularse con potencias extranjeras, un asunto que ya generó fricciones durante la visita del presidente estadounidense a Pekín del pasado mayo.

