Pese a los resultados adversos, tres partidos mantienen. Prerrogativas y mantienen su vigencia en el estado, de tal forma que la vida polĂtica nacional les sigue sonriendo al Verde, al PT y a Nueva Alianza.

Si la Ley de Partidos PolĂticos no les diera un trato diferente a los partidos locales y nacionales, tras la elecciĂłn del 5 de junio en Baja California y tomando en cuenta los resultados oficiales que hasta la fecha se mantienen, 6 partidos polĂticos tendrĂan que perder su registro al no conseguir el mĂnimo en votaciĂłn.
Las golondrinas serán principalmente para 3 partidos polĂticos, dos de ellos, de reciente creaciĂłn: el Partido Peninsular de las Californias (PPC), fundado por el ex panista, ex castrotrentista y ex candidato de Movimiento Ciudadano, Felipe Ledesma, actual regidor en el cabildo de Tijuana.

Otro instituto que se evaporó es el Partido Municipalista de Baja California, armado inicialmente por Ramiro Orea y Gabriel Fernando Santillán, quienes posteriormente se dividieron y acusaron hasta llegar a los golpes en las oficinas del Instituto.
Un tercero que dejará de aparecer en las prĂłximas elecciones es el Partido Humanista, quienes salvaron su registro local, naciendo al interior del paĂs como un partido nacional en el 2014 y que contendiĂł por Ăşnica vez en las elecciones federales del 2015 y liderado en el Estado por Luis Alberto Juárez Fernández.
La misma ConstituciĂłn PolĂtica del Estado –en su artĂculo 5–, establece –en su apartado A– que “el partido polĂtico local que no obtenga, al menos, el tres por ciento del total de la votaciĂłn válida emitida en cualquiera de las elecciones que se celebren para la renovaciĂłn del Poder Ejecutivo o Legislativo, le será cancelado el registro”.

Pero hay otros partidos que participaron en las pasadas elecciones en el Estado y que no alcanzaron ese mĂnimo requerido por la ConstituciĂłn estatal, pero que no se les retirará el registro ni los recursos pĂşblicos que se traducen al año en cientos de millones de pesos. SegĂşn la suma y los porcentajes obtenidos de la votaciĂłn del pasado 5 de junio, los partidos con resultados mediocres e inferiores a los que establece la Ley tambiĂ©n son el Partido de la Nueva Alianza (PANAL), el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de MĂ©xico (PVEM), los 3 aliados del PRI en Baja California. Sin embargo, Ă©stos no perderán su privilegio de seguir existiendo de los recursos pĂşblicos.

Es más, si la figura de los candidatos independientes fungiera como una fuerza polĂtica que tuviera que mantener el mĂnimo, fuera otro de los fracasados. Juntando todos los votos de los independientes, a nivel estatal no llegan ni al 1.2 por ciento. ÂżEra tan difĂcil?

En tĂ©rminos frĂos y matemáticos, para que un partido obtenga el mĂnimo establecido por la Ley es relativamente ridĂculo. DebiĂł de obtener o convencer a uno de cada 100 ciudadanos para que les dieran su confianza en las urnas. SĂ, el 1.11 por ciento del listado nominal para poder alcanzar la inapreciable votaciĂłn.
Es decir, Baja California tuvo en las pasadas elecciones un listado nominal de 2 millones 170 mil 382 ciudadanos, o bien, Ă©stos fueron quienes tenĂan derecho y posibilidad de votar. De los cuales, despuĂ©s de los cĂłmputos distritales validados por el Consejo General del Instituto Estatal, se supo que se contabilizaron 835 mil 728 votos, lo que representan una participaciĂłn de 38.50 por ciento.

Ahora bien, la ley establece que para definir los partidos y sus porcentajes estatales, con el fin de definir diputados y de mantener el registro, se deben de sumar los votos “válidos”, en otras palabras es sumar los sufragios obtenidos por los partidos y los independientes para diputados, ignorando los votos nulos y los votos para Candidatos No Registrados.
Restando las cifras dichas (29 mil 472 nulos y 834 para No Registrados) la votaciĂłn efectiva fue de 805 mil 422 votos. El gran reto, pues, para los partidos polĂticos era obtener aunque fuera el 3 por ciento de la votaciĂłn estatal, es decir, miserables 24 mil 171 votos de un universo de los más de 2 millones 170 mil ciudadanos.
Es por ello, que el 3 por ciento de la votaciĂłn efectiva estatal, equivale al 1.113 por ciento en relaciĂłn al listado nominal. Uno de cada 100 era el gran reto a cumplir.
Si los votos nulos fueran un partido polĂtico (representan el sentir de 3.60 por ciento de la votaciĂłn) hubieran sacado una votaciĂłn superior a 8 fuerzas polĂticas, superando a los independientes, al PPC, al PMBC, Humanista, al Panal, al Partido Verde, al PT, al PRD y a dĂ©cimas del Partido Estatal de Baja California.
Nacionales mediocres no pierden su registro Contrario al espĂritu de la ConstituciĂłn local (la cual sĂ especĂfica “partido local” en el artĂculo antes citado) e incluso a la Ley electoral que tambiĂ©n contempla el 3 por ciento como mĂnimo para obtener representantes proporcionales en los ayuntamientos o en el Congreso, una ley brinda casi inmunidad a los partidos con registro nacional.
Es justamente el artĂculo 19 de la Ley de Partidos PolĂticos del Estado de Baja California (acorde a la reforma electoral impulsada por el PAN y por el PRI de Enrique Peña Nieto), que dicta que “el partido polĂtico nacional con registro otorgado por el INE, tendrá derecho a participar en las elecciones de la entidad”.
AsĂ de sencillo y sin ningĂşn otro requisito. La misma Ley dice que en base a la “ConstituciĂłn, las Leyes Generales en la materia, la ConstituciĂłn del Estado”, los partidos con registro nacional, le basta y sobre con “solicitar la acreditaciĂłn durante el mes de agosto del año anterior al del dĂa de las elecciones ordinarias, ante el Consejo General del Instituto Estatal” para poder participar y recibir los recursos para sus campañas y gastos de campaña.
Insistiendo: sin considerar sus ridĂculos resultados en la elecciĂłn anterior. Lo Ăşnico que los partidos nacionales deben presentar ante el Instituto Electoral del Baja California para seguir viviendo del presupuesto es su “vigencia de su registro, mediante la certificaciĂłn que expida el INE”; “Tener domicilio permanente en el Estado”, y “la integraciĂłn de su comitĂ© directivo o estructura equivalente en el Estado”.
La Ley remata en su beneficio: La acreditaciĂłn como partido polĂtico nacional tendrá vigencia en tanto no le haya sido suspendido o cancelado su registro por la autoridad electoral nacional competente. De perder el registro respectivo, le será cancelado todos los derechos y prerrogativas. Hasta entonces el estado los mantendrá. Se van pero con su dinerito
En este año se presupuestaron 159 millones de pesos (gran parte, 60 millones entre el PRI y el PAN) para los partidos polĂticos y para los candidatos independientes. Lo cual no se suspenderá para quienes no pudieron cumplir con el requisito mĂnimo constitucional del 3 por ciento.
Posterior a la elecciĂłn se asignĂł un “interventor” para que sea por medio de Ă©ste (Otoniel Villalobos, empleado del IEE) y no por medio de instituto propio, les siga liquidando sus deudas con los partidos polĂticos hasta diciembre. Quienes perdieron su registro y no cumplieron con su tarea constitucional de “promover la participaciĂłn del pueblo en la vida democrática” y de contribuir para que ciudadanos tengan “acceso al ejercicio del poder pĂşblico”, no tendrán que regresar el dinero que les otorgĂł para hacer campaña de 713 mil 521 pesos, más el millĂłn 982 mil pesos a cada uno para sus “actividades ordinarias permanentes” por ser partidos de nueva creaciĂłn.
En el caso de los partidos con registros nacional con menos del 3 por ciento tampoco dejarán de recibir sus ministraciones mensuales que varĂan segĂşn las siglas. El PRD que consiguiĂł el 3.17 por ciento de la votaciĂłn efectiva al año terminará recibiendo 11 millones 335 mil pesos, más los 4 millones 18 mil más para la campaña. El PT (con el 1.90 por ciento de la votaciĂłn) se le asignĂł para este año más de 7 millones de pesos y 2 millones más para la campaña, más de 9 millones de pesos en total.
Ni al PVEM se le suspenderán sus mensualidades, que sumarán al fin del año 8 millones 782 mil pesos, sin contar los 3 millones 577 mil más para la campaña, ÂżA poco no les parece increĂble este derroche de dinero? Que se les seguirá pagando a los partidos rĂ©moras del sistema y que además son perdedores por no saber trabajar.
Semanario Zeta / ReporteUNO

