Era mejor no abrir la boca, ¿que caso tiene anunciar al mundo que no va enviar ninguna ayuda?. Resulta que el presidente de Honduras, Nasry Asfura, confirmó que su gobierno no enviará ayuda humanitaria ni equipos de rescate a Venezuela tras los terremotos que azotaron al país sudamericano, una decisión que justificó al asegurar que la prioridad es atender las necesidades de los hondureños.
Las aparentes sinceras declaraciones del mandatario se producen mientras Venezuela continua enfrentando una emergencia de gran magnitud por el doble sismo registrado el pasado 24 de junio, un desastre que, según el balance oficial citado por diversos medios, ha dejado mas de 2500 fallecidos y mas de 11 mil heridos.
Para la prensa internacional, este tipo de declaraciones ningún presidente en el mundo las había emitido, en los pasados 20 a 30 años, “Que Dios me perdone”: la explicación del presidente hondureño.
Durante una conferencia de prensa, Asfura reconoció que lamenta la tragedia ocurrida en Venezuela; sin embargo, sostuvo que Honduras también atraviesa dificultades económicas y sociales que impiden destinar recursos al extranjero.
“Que Dios me perdone, pero tengo que velar por Honduras”, expresó el mandatario al ser cuestionado sobre la posibilidad de enviar brigadas de rescate, personal médico o ayuda humanitaria.
El presidente explicó que su administración debe priorizar la atención de los problemas nacionales antes de comprometer recursos para atender emergencias internacionales.
Honduras descarta enviar rescatistas o asistencia humanitaria
Asfura confirmó que su gobierno no enviará rescatistas, insumos médicos ni otro tipo de apoyo oficial a Venezuela.
La postura ha generado diversas reacciones debido a que varios países de América y otras regiones han anunciado el envío de ayuda humanitaria, especialistas en búsqueda y rescate, hospitales móviles, alimentos y medicamentos para apoyar a los damnificados por el desastre.
Especialistas del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), citados por medios internacionales, estiman que el número de víctimas podría incrementarse de manera considerable conforme avancen las labores de rescate y se tenga acceso a las zonas más afectadas.
Las proyecciones indican que el saldo final podría alcanzar miles de personas entre fallecidos y lesionados, debido a la magnitud de los sismos y al colapso de miles de edificaciones, aunque las autoridades continúan actualizando la información conforme avanzan las operaciones de emergencia.

