Entre los objetivos a detener, declarados por el Ejercito mexicano, la Marina o la Secretaria de Seguridad se encuentra un mexicano del mal, llamado Óscar Luciano Martínez Larios, conocido como “El Casco”, aparentemente escondido en el estado de Sinaloa. Las fuerzas armadas desplegaron al sur de la entidad un fuerte operativo para capturarlo durante el fin de semana. Este, no obstante, provocó un choque con hombres armados y al menos diez pistoleros de la facción de Los Chapitos fueron abatidos por los militares en las acciones. El saldo de un cruento fin de semana no se cerró allí. La Secretaría de Seguridad Ciudadana informó, recientemente que falleció en el enfrentamiento un marino, tras una emboscada criminal en San Marcos, una comunidad de Mazatlán. Otros tres militares fueron heridos por los presuntos delincuentes. Las autoridades no han podido concretar la misión.
El Casco es considerado uno de los hombres más importantes en la estructura criminal de Los Chapitos, el grupo criminal que mantiene desde hace casi dos años una de las batallas más sangrientas en la historia de Sinaloa. En esta han sido asesinadas más de 4.000 personas y otras 5.000 han desaparecido, de acuerdo con datos de la Fiscalía General del Estado.
Hace apenas una semana fue detenido Gabriel Nicolás Martínez Larios, el hermano del Casco, en un fraccionamiento al norte de Mazatlán. Fue un operativo celebrado por las autoridades federales, que han movilizado a miles de elementos de la Armada y el Ejército para reforzar la seguridad de un Estado golpeado por la guerra intestina del cartel.
Tanto El Casco como su hermano son señalados como responsables de los altos niveles de violencia en municipios como Escuinapa, Rosario, Concordia y Mazatlán. Están vinculados sobre todo a casos relacionados con desapariciones, fosas clandestinas, bloqueos, asesinatos, desplazamientos forzados, el control ilegal de minas y el trasiego de drogas.
A los hermanos Martínez Larios se les involucró como los responsables de la desaparición y asesinato de diez empleados mineros de la empresa VIZSLA SILVER, quienes fueron privados de su libertad el 23 de febrero en La Clementina, un complejo residencial donde la empresa canadiense tenía un campamento para los empleados.
La identidad de los trabajadores mineros es; Guillermo Vargas Valles, de 40 años; José Ángel Hernández Vélez, de 38 años de edad; Francisco Antonio Esparza Yáñez, de 65 años; José Manuel Castañeda Hernández, de 35 años; Saúl Alberto Ochoa Pérez, de 35 años; Antonio de la O Valdez, de 30 años; Ignacio Aurelio Salazar Flores, de 37 años; José Antonio Jiménez Nevárez, de 32 años de edad; Javier Emilio Valdez Valenzuela, de 40 años; y Miguel Tapia Rayón, de 40 años.
Todos ellos, de acuerdo a las pesquisas de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y la Fiscalía General de la República (FGR), fueron localizados en una fosa clandestina en El Verde, Concordia, en un sitio que después de tres meses permanece bajo exploración, al ser un sitio con sospechas de haberse convertido en un panteón clandestino.
El último capítulo para capturar a El Casco ha incluido el asesinato de 10 hombres durante el fin de semana, en una jornada que comenzó en El Tecomate de Siqueros, donde elementos de la Marina fueron atacados con explosivos.
Mujeres buscadoras del colectivo Por las Voces sin Justicia señalaron que quedaron en medio de una refriega mientras resguardaban un predio en el poblado llamado Escamillas, apenas a cinco minutos de Tecomate. “Escuchamos una balacera y pasaron junto a nosotras”, dijo una de las mujeres buscadoras, “Luego supimos por los militares que se fueron hasta El Recodo”, añadió.
Los ataques registrados y confirmados por autoridades son en pueblos de Mazatlán, como El Tecomate de Siqueros, El Recodo y San Marcos, donde, además, se ha tenido el registro de explosiones de minas terrestres.
La Secretaría de Salud de Sinaloa confirmó que al menos un elemento de la Marina falleció en los ataques, aunque no aclaró si fue por herida de bala o por una mina terrestre.
El operativo para tratar de localizar al Casco se ha extendido la última semana, pues es un objetivo llamado por las autoridades locales como “prioritario” para disminuir la violencia en el sur del Estado, donde se ha tenido una confrontación acompañada por el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Esta organización, una de las más grandes y peligrosas de México, buscaría favorecer a la facción de Los Chapitos, de acuerdo a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.
Esa facción, liderada por los hijos de Joaquín El Chapo Guzmán sostiene una afrenta con el grupo de Los Mayos, los leales a otro líder histórico de la organización sinaloense, Ismael El Mayo Zambada, y quien pasara el resto de sus dias en una prision de EEUU, después de haber sido secuestrado por un socio, hoy convertido en rival. De acuerdo con testimonios de pobladores, los Mayos se han aliado con lo que queda del cartel de Los Beltrán Leyva, cuya zona de influencia es el norte de Nayarit.

