Lo que se nos va con Toyota no es cualquier cosa. La cancelación de la producción de la camioneta Tacoma en la planta de Tijuana para mudarla a Texas, realizando ahí una inversión colosal de tres mil 600 millones de dólares, es una de las peores noticias que hemos tenido que escuchar en México. Perdemos mucho
Tanto el gobierno como la empresa japonesa enfatizaron que no se cancelará la producción entera en nuestro país. El propósito de estas declaraciones es amortiguar el impacto de la noticia, haciendo ver que se continuará operando, principalmente en la planta de Guanajuato. ¿Por qué, entonces, es una mala noticia? La respuesta es sencilla: porque estamos perdiendo una y otra vez la manufactura de productos de vanguardia, de alta gama, muy demandados o de alta especificación.
Tacoma es un producto estrella para Toyota. En Estados Unidos hay prácticamente un culto alrededor del vehículo. Ahí se venden anualmente más de 270 mil unidades. Es considerada la reina de las pick ups de tamaño mediano, con una versatilidad poco común en otros vehículos y una predisposición del público a utilizarla en condiciones de terracería.
Es uno de los vehículos consentidos con más de tres décadas de historia ahí. Por eso es tan mala la noticia para México.
¿Qué ocurre en estos casos con las plantas en México? Es muy común que este tipo de decisiones impliquen la reutilización de las fábricas para ensamblar vehículos de mucho menor valor agregado, vehículos que demandan menos tecnología. Por eso se pierde mucho, porque la frontera de la tecnología automotriz solía estar aquí para esos vehículos y terminará mudándose.
¿Seguirá México fabricando vehículos Toyota? Sí, la propia empresa lo dijo. Sin embargo, no hubo un anuncio de inversión de la magnitud de lo que se invertirá en Texas. Tres mil 600 millones de dólares es mucho dinero.
México corre el peligro de convertirse en un simple ensamblador de productos baratos. En esta y otras industrias. Lo que antes implicaba el establecimiento de decenas de proveedores alrededor de las plantas automotrices de vanguardia corre el riesgo de no evolucionar hacia la proveeduría de insumos de alta especificación.
El anuncio de Toyota ocurre después de que el 1 de julio se reveló una certeza: el T-MEC termina en 10 años, a menos de que los gobiernos se pongan de acuerdo para extenderlo. Lo que se nos va con Toyota no son las plantas automotrices. Es el futuro de muy alta tecnología.
Más de 15 ejecutivos de alto nivel de empresas suizas acompañarán hoy al presidente Guy Parmelin en su visita oficial a la presidenta Claudia Sheinbaum. Entre las corporaciones que se comenta podrían anunciar inversiones por más de mil 200 millones de dólares en conjunto están Nestlé, ABB, Novartis, Roche, Sika, Küehne + Nagel, entre otras. Fenomenal.
Columnista: CARLOS MOTA

