Donald Trump fue elegido este 8 de noviembre de 2016 como el 45.º presidente de Estados Unidos en lo que fue la asombrosa culminación de una campaña explosiva, errática y llena de agravios contra las instituciones y los ideales tradicionales de la democracia estadounidense.
Los Medios Hispanos se negaban a dar el resultado, alimentaron hasta el final una cuota cara y lastimosa de esperanza, incluso llegaron a manejar un sentimiento de Tragedia, usando a actrices icono de LatinoamĂ©rica, como Angelica MarĂa para expresar su dolor, y sentimiento de frustraciĂłn por lo que se estaba observando al avanzar los nĂşmeros favorables para Donald Trump.
El resultado electoral desafiĂł las Ăşltimas encuestas que mostraban a Hillary Clinton con un liderazgo modesto pero persistente y provocĂł reacciones instantáneas en todo el paĂs y el mundo, donde los escĂ©pticos habĂan observado con alarma la campaña presidencial del abanderado republicano.
El triunfo de Trump, de 70 años, provocó pánico financiero y una inestabilidad inmediata entre los aliados internacionales de Estados Unidos.
Las propuestas de Trump parecen desafiar a la constitución estadounidense, como la restricción del ingreso de musulmanes a Estados Unidos. También amenazó a sus opositores con un celo autoritario y prometió demandas contra los medios que lo criticaban y las mujeres que lo acusaron de agresión sexual. En muchas ocasiones simplemente mintió.

Pero Trump creĂł una sĂłlida base de simpatizantes al fusionar su discurso radical de identidad con el populismo econĂłmico que hizo eco profundamente en las zonas trabajadoras, en su mayorĂa de raza blanca, que se sienten excluidos de la recuperaciĂłn econĂłmica en Estados Unidos.
Sus eventos electorales —rabiosos, racistas, con una pesada retĂłrica nacionalista— se convirtieron en el crisol de un movimiento polĂtico que diariamente prometĂa una victoria arrolladora en las elecciones y que insistĂa en que la maquinaria polĂtica del paĂs estaba “confabulada” contra Trump y sus simpatizantes.
Al final, con la victoria asegurada en la Bolsa, Donald Trump, ofreció un discurso conciliador, dijo GO que no buscarán Conflicto con otras Naciones, mostró amabilidad y cordialidad, agradeció a su Equipo de Campaña y a cada uno de los miembros de su Familia, y luego convoco a la unidad nacional para Soñar y obtener lo mejor para los americanos.
Una derrota para la dinastĂa Clinton
Para Clinton, la derrota marcĂł el asombroso final de una dinastĂa que ha protagonizado la polĂtica demĂłcrata durante una generaciĂłn. Ocho años despuĂ©s de perder ante Barack Obama en las primarias demĂłcratas —y 16 años despuĂ©s de salir de la Casa Blanca para convertirse en senadora de Estados Unidos— Clinton parecĂa destinada a la consagraciĂłn presidencial.

La campaña de la demócrata tuvo el apoyo del carismático presidente saliente y de su esposa, Michelle Obama. Clinton se comprometió a mantener programas emblemáticos como el Obamacare, elevar los salarios de las familias trabajadoras y lograr que las universidades sean más accesibles para los estudiantes. Sin embargo, en los últimos meses, los partidarios de Clinton tomaron las elecciones como una oportunidad histórica para elevar a una mujer al cargo más importante de la nación y repudiar a un hombre cuyo comportamiento hacia las mujeres centró gran parte de la campaña.
La incertidumbre abunda cuando se habla de la presidencia de Trump. Su campaña estuvo llena de una lista de propuestas polĂticas que a menudo parecĂa mutar cada hora.
Incluso el ingreso de Trump al Partido Republicano fue bastante tardĂo en su carrera, lo que entre los polĂticos profesionales causa desconfianza sobre sus convicciones. Sus enredos en los negocios tambiĂ©n lo seguirán a la Oficina Oval porque plantean muchas preguntas sobre potenciales conflictos de interĂ©s. Su negativa a publicar sus declaraciones de impuestos han generado dudas sobre el registro, las relaciones y los intereses financieros del nuevo presidente.

Trump prestará juramento el 20 de enero.
Una campaña intensa y radical
Los dos candidatos hicieron campaña en un momento de ansiedad nacional en torno al terrorismo islámico, mientras surgĂan brotes de violencia en Estados Unidos y el extranjero que interrumpieron la contienda y avivaron el temor de que ni siquiera los niños estaban a salvo. Muchos electores se sentĂan frustrados porque la economĂa mejoraba continuamente, pero eso no los beneficiaba. La tasa de desempleo bajĂł a 4,9 por ciento y en algunas zonas metropolitanas llegaron a faltar trabajadores porque abundaban los empleos.
Sin embargo, las diferencias personales fueron el tema dominante. La campaña se convirtiĂł en un referendo sobre el carácter de los candidatos y una prueba de fuego para valorar cĂłmo los electores definen la identidad estadounidense mientras el paĂs cambia rápidamente.
Clinton se alejĂł de la prudencia polĂtica que imperĂł en la presidencia de su esposo y adoptĂł las ideas preferidas por los segmentos demográficos en ascenso que impulsaron dos elecciones de Obama: mujeres, personas homosexuales y millennials. Trump hizo campaña sobre una plataforma de restauraciĂłn; jurĂł que trabajarĂa para que volviera la grandeza de Estados Unidos, y revertirĂa los desafĂos econĂłmicos generados por la globalizaciĂłn. Se enfocĂł en los votantes blancos y llenĂł su discurso de alusiones raciales, algo que no se habĂa visto en la polĂtica presidencial moderna.
Trump se convirtiĂł en el abanderado más detestado entre algunos sectores por la forma abusiva y burda con la que trata a las mujeres, su discurso crudo y demagĂłgico hacia las minorĂas, y las burlas dirigidas hacia un grupo de electores que eran sagrados: los prisioneros de guerra, personas con discapacidad y padres de soldados condecorados.
El prĂłximo presidente electo enfrentará las exigencias de un paĂs fracturado. El ganador será desafiado por sus oponentes dentro de los principales partidos, asĂ como por un electorado que anhela una economĂa más fuerte y un paĂs más seguro, pero que tambiĂ©n está profundamente polarizado en cuanto al papel del gobierno y el significado de ser estadounidense.
Trump heredará un Partido Republicano profundamente dividido por su candidatura. Al dirigir una campaña que se parecĂa más al nacionalismo europeo que al conservadurismo estadounidense, Trump alejĂł a grandes lĂderes de su partido y pocos polĂticos de alto perfil estuvieron a su lado hacia el final de la campaña. Es probable que los demĂłcratas estĂ©n más unidos en su contra que contra cualquier otro presidente de la modernidad pues, más que un lĂder de la oposiciĂłn, lo consideran una amenaza al paĂs. Si intenta imponer medidas represivas a algunos grupos minoritarios contra los que hizo campaña, sobre todo musulmanes e hispanos, provocará una feroz resistencia por parte de los demĂłcratas pero tambiĂ©n entre muchos republicanos.
The New York Times

