Fue una tragedia nacional, fue un Magnicidio, fue un asesinato político, fue un asesinato por interés, todo sucedido, en Lomas Taurinas, en este mes de marzo, llega a la memoria Luis Donaldo Colosio en sus 23 años de su muerte.
Su vida fue acallada a los 44 años, sin embargo su voz, sus palabras y legado permanecen con tal fuerza como el que siempre le imprimió a sus pensamientos.

Luis Donaldo Colosio, hombre de grandes ideales y de raíces populares -como se definía así mismo-, trabajó incansablemente para contribuir a la fortaleza de una nación, de la libertad, la justicia y la democracia.
A 23 años de su muerte, su visión e ideales persisten en el quehacer político y legislativo que a diario realizamos para generar mejores condiciones de bienestar para las familias mexicanas.

Recuerdo muy bien uno de sus discursos que hoy le vienen bien a una sociedad que se encuentra en un proceso de transformación, de crecimiento, de lucha constante por construir un país democrático, de derechos e igualdad de oportunidades para mujeres y hombres.
“No hemos vencido en su totalidad a la crisis. Pero no estamos ni con mucho por la crisis de vencidos. Tenemos capacidad de hacer, de crecer, los tiempos difíciles son tiempos para decidir y para cambiar, para que en la coyuntura se den soluciones de estructura que lo circunstancial no nos haga perder de vista lo sustancial y permanente”.

Luis Donaldo nos dejó claro que una sociedad como lo es la nuestra debe fortalecerse desde los jóvenes, la clase trabajadora (campesinos, obreros, profesionistas), grandes empresarios, sociedad civil y gobierno.
En palabras de su esposa Diana Lama Riojas quien falleció en noviembre de 1994, sólo unos meses después de la muerte de Luis Donaldo, expresaba: “El quería un México más justo; le ofendía y lastimaba la pobreza; creía que los abismos de desigualdad dividen a la nación.
El creyó que tenía las respuestas para esta nación con hambre y sed de justicia.
Por eso él quería ser presidente de México”. Hoy tenemos la oportunidad de modificar conductas, patrones y estereotipos.
La sociedad mexicana tiene una gran fortaleza, somos gente trabajadora, de esfuerzo, de compromiso y de lucha por salir adelante.

Es momento que los actores políticos trabajemos desde territorio, respondamos a las demandas e inquietudes; trabajemos en políticas públicas, en alianzas estratégicas, en sumar e incluir a las comunidades indígenas, afromexicanas, a jóvenes, a personas con capacidades diferentes dispuestas a creer, participar y construir nuevos horizontes.
La historia mexicana es prueba de que el país ha podido responder a épocas oscuras, ha enfrentado retos y vicisitudes; hoy estamos ante una gran oportunidad: otorgar a la niñez mexicana una educación de calidad que les permita desarrollarse y contar con oportunidades para competir a nivel internacional, engrandeciendo día con día a nuestro país.
Rescatemos sus pronunciamientos y propuestas de Luis Donaldo Colosio, asumamos su pensamiento sistemático y comprometido para enriquecer el futuro de nuestro país.
“No hemos vencido en su totalidad a la crisis.Pero no estamos ni con mucho por la crisis de vencidos.

Tenemos capacidad de hacer, de crecer, los tiempos difíciles son tiempos para decidir y para cambiar, para que en la coyuntura se den soluciones de estructura que lo circunstancial no nos haga perder de vista lo sustancial y permanente”
Por: Diva Hadamira Gastelum Presidenta de la Comisión para la Igualdad de Género de la Cámara de Senadores

