Las historias se cuentan por miles y millones, la compra de voluntades y #Votos es pan de cada dĂa, en las EleccionesMX, aquĂ no existe el respeto ni la Ă©tica. Los ciudadanos no la conocen y los Partidos no fomentan estos dos valores de la convivencia polĂtica. El dĂa que Clara vio al candidato del Partido de la RevoluciĂłn Democrática (PRD) ValentĂn Maldonado en su unidad residencial ofreciendo botes de pintura a ella y sus vecinos, sospechĂł que algo no estaba bien. Ella se preguntĂł Âża cambio de quĂ©?

A Clara ama de casa, de clase humilde, le ofrecieron uno de los botes de pintura el 14 de junio a cambio de presentar una fotocopia de su carnet electoral. La pintura habrĂa sido un beneficio al que Clara, por ser residente de Coyoacán, tendrĂa derecho a travĂ©s de programas sociales que ofrecen instrumentos para los hogares, como tinacos de agua y otros objetos supuestos a mejorar la calidad de vida. TĂpico ejercicio populista del Gobierno del DF o de la CDMX.
El problema es que la distribuciĂłn de todos estos beneficios habĂa sido vetada por la autoridad electoral el INE hasta despuĂ©s de las elecciones locales de la capital (en 2015) para evitar que delegaciones como Coyoacán utilizaran recursos pĂşblicos para persuadir a los votantes a su favor.
En la unidad residencial Villa Panamericana, Coyoacán, al sur de Ciudad de MĂ©xico, donde vive Clara, ya habĂan repartido muchas cosas en los Ăşltimos meses. Esto gracias a que la delegaciĂłn doblĂł el presupuesto del programa social A Tu Lado, de casi 55 millones de pesos a casi 110 millones de pesos, y expandiĂł un programa de 159 millones destinado a otorgar tabletas electrĂłnicas a estudiantes para que cualquiera pudiera acceder a ellas. AsĂ fue que Clara vio cĂłmo se regaron tabletas digitales y vajillas a sus vecinos del conjunto, se podaron los árboles y se impermeabilizaron los edificios. Todo en temporada electoral.

Enterada de la veda electoral, Clara, nombre ficticio de una mujer de 57 años, llamĂł al nĂşmero de la FiscalĂa Especializada para la AtenciĂłn de Delitos Electorales (FEPADE) para hacer una denuncia anĂłnima al siguiente dĂa.
El condicionamiento del voto a travĂ©s de programas pĂşblicos no es un problema exclusivo de Coyoacán y sus alrededores, y tampoco es una práctica de un solo partido. En cambio, es un reflejo de la realidad de un paĂs donde el precio de cada boleta electoral depende de la necesidad monetaria de los residentes de la zona.
La compra de votos se ha normalizado en los sectores más marginados del paĂs.
“La compra del voto es una de las pocas certezas que hay en la vida mexicana” asegura Alberto Serdán, coordinador de AcciĂłn Ciudadana Frente a la Pobreza, cuya organizaciĂłn no gubernamental creĂł una plataforma virtual para que los ciudadanos del paĂs hicieran denuncias de hechos irregulares que hayan presentado durante las campañas electorales.
SegĂşn Serdán, las personas están tan acostumbradas al abandono gubernamental que existe en medio de las elecciones, que los ciudadanos han optado por una actitud de “en Ă©poca electoral toca sacar lo que puedas”.

“En medio de la elecciĂłn no se espera nada de los representantes, pero en campaña se tiene la expectativa de “algo me tocará”” dijo Serdán. “Es una perversiĂłn que debilita la democracia”.
En un paĂs donde, segĂşn el Concejo Nacional de EvaluaciĂłn de la PolĂtica de Desarrollo Social, en 2017 más de 53,4 millones de mexicanos —correspondiente al 43,6% por ciento de la poblaciĂłn— vivĂan por debajo de la lĂnea de pobreza, el acceso a los programas sociales y otros beneficios se convierte en una cuestiĂłn de supervivencia.
Es por esto que el fiscal a cargo de la FEPADE, HĂ©ctor DĂaz-Santana, dijo que el organismo de control ha aumentado en los Ăşltimos meses entrenamientos que permitan a 500.000 policĂas y 250.000 funcionarios identificar delitos electorales, incluyendo los de condicionamiento de voto.
“Hemos tenido denuncias que aclaran que sĂ existe un claro condicionamiento frente a los programas sociales a cambio del voto”, dijo DĂaz-Santana. “Pero en este sentido tambiĂ©n hemos trabajado con beneficiarios para decirles que entre el voto y su capacidad para elegir por quiĂ©n quieren votar, no hay forma que se puedan enterar”. Esto apela a la responsabilidad ciudadana de no sucumbir ante aquellos que los tientan a aceptar ayudas tangibles a cambio del sufragio. Aun asĂ, desestima el papel que juega la pobreza en tal negociaciĂłn.
La explotaciĂłn de la inequidad de cada voto se ve reflejada en la manera más inesperada, especialmente en los altos Ăndices de votaciĂłn en las áreas rurales y en el voto femenino. La participaciĂłn ciudadana masiva que en condiciones naturales serĂa considerada un logro para la democracia, apunta hacia las poblaciones indĂgenas o rurales, más presionadas para ser parte del proceso electoral en beneficio del partido o contrincante que sostenga mayor influencia polĂtica sobre ellos.
SegĂşn cifras del Instituto Nacional Electoral, en las elecciones del 2012, fueron las mujeres en las áreas rurales quienes presentaron el más alto Ăndice de asistencia a las mesas electorales. El nĂşmero de ellas que salieron a votar en mesas rurales se acercĂł al 70%, mientras que un 55% de hombres en cascos urbanos se presentaron a las urnas. En general, durante las elecciones pasadas, la participaciĂłn ciudadana escasamente alcanzĂł el 62%.
“Esto habla de que la compra de votos cumple un papel importante en la vida del campo” dijo Jaime Cárdenas, docente del Instituto de Investigaciones JurĂdicas de la Universidad Nacional AutĂłnoma de MĂ©xico, UNAM.
Cárdenas aclara que aunque hay varios tipos de compra de votos, desde proporcionar pagos en efectivo —mitad antes y mitad despuĂ©s de que se entregue una prueba de la boleta—, hasta presiĂłn social como cerrar las válvulas de agua de todo un sector, “es el candidato que tiene a su disposiciĂłn los programas sociales quien tiene más posibilidad de ganar las elecciones”.
“Es muy chistoso, porque en tiempos de campaña vemos que nuestras unidades se ponen muy bonitas, o sea, padrĂsimas”, dijo Izchel Silva Espinosa, 27, quien es vecina de Clara, y a quien dice le ofrecieron una tableta electrĂłnica y una vajilla a cambio de su carnet electoral.
Una de las últimas mejoras en el conjunto residencial fue la instalación de una rampa para personas con discapacidad que coincidió con la visita de Maldonado (el entonces candidato a jefe delegacional de Coyoacán en campaña) a Villa Panamericana.
Silva Espinosa dijo que fue testigo de cĂłmo uno de sus vecinos de Villa Panamericana le contĂł al candidato del PRD de su necesidad por una rampa más amplia para poder caminar al lado de su hijo. A los pocos dĂas, segĂşn Silva Espinosa, trabajadores de la delegaciĂłn asistieron a la unidad residencial con una trabajadora de campaña para supervisar la obra.
“La rampa, sabemos que se hizo con dinero de nuestro presupuesto”, insistiĂł Silva Espinoza. “Está muy bien que se haga esa obra pero, en este caso, el que deberĂa haber escuchado la denuncia, tomar la necesidad y atenderla, es un funcionario de la delegaciĂłn, no el candidato”. Aun asĂ, el vecino le confesĂł a Clara que la rampa no cambiĂł su voto, segĂşn ella.
Este no es siempre el caso. Los programas estatales en Ă©poca electoral se pueden convertir en una herramienta polĂtica para recordarle al pueblo quiĂ©n tiene el control de sus recursos. DĂaz-Santana apuntĂł que el sistema penal acusatorio bajo el que se rige la FEPADE tiene carencias a la hora de procesar los casos como este.
“Una de las cosas que está causando problemas es que los delitos electorales son de estricta aplicaciĂłn. Lo que quiere decir es que si no existe un tipo penal, no se puede sancionar” explicĂł DĂaz-Santana. Es en esta delgada lĂnea de ambigĂĽedad fiscal donde se esconden aquellos que abusan los recursos pĂşblicos para su conveniencia.
“Los delitos electorales no se consideran delitos graves”, dijo Cárdenas, el docente de la UNAM. “Como no son graves los delitos, le permite a la persona pagar una fianza y participar en el sistema. Saben que en caso de que se le demuestre que lo ha cometido, puede que salga en libertad bajo fianza”.
Cuando DĂaz-Santana tomĂł el mando de la FEPADE a mediados de diciembre, segĂşn Ă©l, habĂa cerca de 4.000 investigaciones abiertas, incluso desde el 2007, por delitos electorales. De estas, se han cerrado 1.500. Es por eso que el fiscal insistiĂł en que la ciudadanĂa debe tener un rol activo en las denuncias de circunstancias dudosas para que se puedan realizar las investigaciones pertinentes.
A vĂsperas de la jornada electoral, la FEPADE aumento de 100 a 150 el nĂşmero de personas que atenderán en la lĂnea telefĂłnica las denuncias.
En el caso de la denuncia de los botes de pintura de Clara, cuando EL PAĂŤS llamĂł para verificar el nĂşmero de expediente, con autorizaciĂłn de la mujer, el personal de la FEPADE informĂł que el asunto estaba marcado como “atendido” en el sistema. SegĂşn la mujer que atendiĂł la llamada, como la denuncia “es local”, Clara tendrá que llamar a la ciudad para presentar nuevamente la denuncia.
Diario El PaĂs España

