Editorialistas de ReporteUNO: Sigue dictando la Agenda Nacional el mexicano López Obrador. Lo destacado es que, en el momento de anunciar como Director de la CFE al poblano & tabasqueño Manuel Bartlett, las críticas le llovieron por todos lados. Aquí compartimos el punto de vista de 2 Columnistas: Alberto Carbot y León Krauze. Al final del día, los lectores de #ReporteUNO tienen la última palabra.
Las opiniones son diversas, unos traen a cuenta el negro pasado Priista de Bartlett y su oscura intervención en la Elección de 1988, donde hizo el primer Fraude Histórico de la época moderna, con el afán de mantener al PRI, él lo niega, la historia es la que lo señala. Hay quien dice que en su reciente caminar, como oposición al régimen, desde la plataforma amiga del PT quien lo cobija en sus filas, ha exhibido una férrea lucha en contra de la #ReformaEnergética incluso señaló a Peña Nieto como un #TraidorALaPatria por cambiar la Constitución en beneficio de #EmpresasExtranjeras.
Así las críticas, así los sin sabores de las decisiones del Presidente Virtual de México, quien a estas alturas, aún el INE no lo ve como Presidente, ha pasado un mes y aún a López Obrador NO le entrega la Constancia de Presidente Electo. Por supuesto a AMLO eso lo tiene sin cuidado, con más de 30 millones de Votos de los mexicanos, no hay quien lo detenga, la Constancia, es mero trámite. Los invitamos a leer a los dos columnistas invitados.

Así el análisis de Alberto Carbot y León Krauze
Hace unos días atrás, Andrés Manuel López Obrador, virtual presidente electo, designó a Manuel Bartlett Díaz como director general de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), a Octavio Romero Oropeza como director general de Petróleos Mexicanos (Pemex) y ratificó a Rocío Nahle como su próxima secretaria de Energía.
Sin embargo, ninguno de los nombramientos ha producido mayor revuelo en los ámbitos político, empresarial y mediático, que la designación del controvertido abogado de 82 años, originario de Puebla, con maestría en Ciencias Políticas y que a lo largo de su vida ha desempeñado importantes cargos, entre ellos el de secretario de Gobernación (1982–1988), secretario de Educación Pública (1988-1992), gobernador de su estado (1993-1999) y ha sido dos veces Senador de la República inicialmente por el PRI (2000–2006) y actualmente por el Partido del Trabajo (2012-2018).
Gustavo de Hoyos, presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), aseguró que “sería deseable que Andrés Manuel López Obrador reconsidere los nombramientos” que recientemente hizo para dirigir Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE), porque en el caso del exsecretario de Gobernación, “sería como dejar la Iglesia en manos de Lutero”.

“Estamos preocupados porque las designaciones en las empresas productivas del estado mexicano requieren de perfiles de alto conocimiento técnico para poder desempeñar eficazmente su responsabilidad. Esperamos que haya una segunda reflexión de aquí al mes de diciembre”, manifestó de Hoyos.
Muchos de sus detractores –algunos que incluso serán sus compañeros en el próximo gobierno-, por ignorancia o porque no han superado su enfermiza postura de oponerse a todo sin mediar razonamiento, han también elevado su inconformidad hasta las redes sociales, para protestar por su seguro arribo a la CFE.
Por ejemplo, la excoordinadora de la campaña presidencial de AMLO e integrante de su equipo de transición, Tatiana Clouthier, consideró que “había mejores opciones, pero que una persona no sea bien recibida no quiere decir que ya se acabó el país. Los consejos en la vida no sirven; si sirvieran, tendríamos una institución que vendiera consejos. Yo proveo información y el señor decide, y ya no soy coordinadora. No me ha preguntado mi opinión”, dijo.
Algunos personajes menos representativos, sin bagaje político, pero que públicamente manifestaron su apoyo a López Obrador, como el actor Gael García, señalaron su rechazo al nombramiento de Manuel Bartlett, porque “fue cómplice y responsable del mayor atropello de la democracia”.
A él aún se le responsabiliza de la supuesta “caída” del sistema electoral luego de la elección de 1988, cuando Jorge de la Vega Domínguez, -presionado por el candidato priista Carlos Salinas de Gortari-, lo declaró ganador de la contienda presidencial, para tratar de contrarrestar los conteos preliminares que inicialmente daban ante la opinión pública una apreciación de que Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, candidato del Frente Democrático Nacional (FDN), llevaba la delantera.
Hay testimonios de que la noche del miércoles 6 de julio, los conteos preliminares del voto urbano -mayoritariamente de oposición-, favorecían al FDN, conformado por expriistas que agraviados por la falta de democracia interna en su partido, decidieron encabezar una agrupación, que luego fue la génesis del Partido de la Revolución Democrática (PRD).

En una entrevista realizada por la periodista Andrea Becerril, publicada en La Jornada el jueves 3 de julio de 2008, Bartlett, entonces secretario de Gobernación y presidente de la Comisión Federal Electoral (CFE) en 1988, rechazó haber orquestado un “fraude cibernético”. Recalcó que jamás pronunció la frase “se cayó el sistema”, y reconoció que el entonces presidente Miguel de la Madrid le pidió no dar información la noche de la elección, ya que si se oficializaba en ese momento –con datos parciales– que Cárdenas Solórzano iba ganando, al final nadie aceptaría un resultado distinto.
Luego aseguraría que “Salinas mandó a medianoche a Jorge de la Vega a decir que él había ganado la elección, sin que hubiera elementos para demostrarlo o para declararlo”.
En mayo de 2004, Miguel de la Madrid, al ser abordado por los periodistas antes de participar en el foro “La reforma del Estado y el Distrito Federal” -organizado por el Senado de la República en su sede provisional de la Torre del Caballito-, declaró que “es falso que haya habido fraude; hubo retraso, es cierto, pero no hubo fraude. Lo único que hubo fue cierto retraso en la información, porque fallaron los cálculos de la dirección del Instituto Federal Electoral.
“Ellos pensaron que terminaría todo hacia las 11 de la noche y no fue así. Solamente llegaron cifras del Distrito Federal y de las zonas de la entidades federativas adyacentes; entonces las autoridades electorales tomaron la decisión de esperarse a que hubiera un mayor volumen de votación, que fuera suficientemente representativo, pero el conteo siguió”, dijo el expresidente fallecido el 1 de abril de 2012.
Este tema –que ya forma parte de las leyendas electorales del país-a Manuel Bartlett aún le incomoda, sobre todo, porque la verdad histórica señala que quien acuñó la frase “se calló la computadora”, -con doble ele, no con y griega-, fue Diego Fernández de Cevallos, en la época Comisionado del PAN ante la Comisión Federal Electoral.

El archivo todavía puede consultarse en internet en la dirección https://www.radioformula.com.mx/notas.asp?Idn=741987&idFC=2018, y en él se ve y se le escucha solicitar la palabra para expresar:
“Se nos informa en el Comité Técnico de Vigilancia del Registro Nacional de Electores, que se “calló” la computadora. Afortunadamente no del verbo “caerse”, sino del verbo “callar”, y ojalá que se pudieran hacer las gestiones para que se vuelva a trabajar, porque de lo contrario sí se está afectando gravemente la información, y ojalá que se haga el mejor y más rápido esfuerzo al respecto” –dijo Diego Fernández de Cevallos.
SE HA EVALUADO A LA LIGERA LA POSTURA IDEOLÓGICA DE BARTLETT; KRAUZE LO DEFINE COMO LA ENCARNACIÓN DE LO QUE AMLO TANTO REPUDIA
Y la serie de imprecisiones históricas sobre este y otros episodios -que desafortunadamente ya forman parte de las leyendas negras sobre algunas de las figuras de la política mexicana-, también permean la opinión de ciertos exponentes de la intelectualidad.
Es el caso del articulista León Krauze, quien con su texto “La redención de Manuel Bartlett”, publicado recientemente, hace un llamado a López Obrador y le advierte que “no se puede condenar al priismo con la mano izquierda y con la derecha otorgar la redención a sus figuras más oprobiosas y emblemáticas.
“Y es que, aunque algunos tuiteros jóvenes e impulsivos no tengan edad para recordarlo ni, aparentemente, ganas de leer para aprenderlo, Bartlett fue protagonista del priismo más voraz y antidemocrático durante una época particularmente complicada para la conquista de las libertades.

“Durante el gobierno de Miguel de la Madrid hizo hasta lo imposible, desde la Secretaría de Gobernación, para detener el nacimiento de la democracia mexicana. Lo hizo en Chihuahua en 1986 y luego, con legendario descaro, operó el fraude presidencial de 1988 que arrebató la elección a Cuauhtémoc Cárdenas e impuso en el poder a Carlos Salinas de Gortari, la bestia negra de López Obrador desde hace un par de décadas. Bartlett fue, por mucho tiempo, un priista de cepa, guardián de las conquistas sucias del partido, la encarnación misma de todo eso que Andrés Manuel López Obrador ha repudiado, con toda razón, desde hace años…”
“López Obrador tenía la oportunidad histórica de cerrar la puerta a todos los representantes de ese antiguo régimen que tanto se ufana de haber desterrado. Decidió, en cambio, enaltecer al hombre que hace 30 años se jactaba de fraudes patrióticos y “caídas del sistema” y luchaba, en el más priista ejercicio del poder, contra las aspiraciones democráticas de hombres como Heberto Castillo, Luis H. Álvarez y Manuel Clouthier. Al hacerlo, López Obrador comienza a dar la espalda a una parte esencial del mandato que recibió el 1 de julio. Se equivoca” –manifestó León Krauze
En realidad, no se puede juzgar a Manuel Bartlett tan a la ligera, ni evaluar superficialmente su postura. Esto sería desconocer su actitud enérgica ante los excesos y desviaciones ideológicas de su propio partido –como lo hizo en sus tiempos de priista-, puesto que fue uno de los primeros en sugerir su transformación y apertura, hoy tan en boga, luego de su aplastante derrota en las urnas.
Cuando contendió internamente para obtener la candidatura de su partido a la Presidencia de la República, en septiembre de 1999, Bartlett había asumido una actitud y enarbolado tesis propias del partidismo moderno y de los sistemas democráticos y plurales, de avanzada. Pero ya desde 1994 había exigido un cambio de rumbo en el PRI y había advertido desde entonces un deslizamiento hacia las posiciones de derecha; su crítica hacia las llamadas “concertacesiones” fue demoledora.
En una entrevista que le hice en 1999 –un año después Vicente Fox obtendría la Presidencia-, mostró su indignación por ese tipo de acuerdos políticos. “Ahí tenemos a Carlos Medina Plascencia (en Guanajuato), el producto de nuestras concertacesiones, a quien se le regaló una gubernatura. Nosotros fuimos sus padrinos y también apadrinamos a Vicente Fox, su actual dueño, porque ahora el verdadero amo es él. Se les regaló un estado que no ganaron, y así pudieron apoderarse de todo Guanajuato. El priismo ha resentido todo eso”, me dijo, en esa entrevista publicada en la revista Gentesur, a mi cargo.
También señaló desde entonces, que “el problema número uno de México es la pobreza; la gravísima injusticia en la distribución del ingreso. Obviamente, la inseguridad y el estado de Derecho son fundamentales, porque si no hay seguridad, no puedes mantener la paz y la vida ordinaria del país. Es preciso resolver el problema nacional de la inseguridad pública, pero para mí es necesario evitar, con más energía, que el 40 por ciento de la población esté fuera del desarrollo: no veo para el futuro, labor más urgente que inyectar justicia social al país”, manifestó.
Como era de esperarse -si de congruencia política se trata-, sus detractores que hoy critican su cercanía con López Obrador y aún su nombramiento al frente de la CFE, debieran escudriñar un poco más en su pasado ideológico.
Desde el 2006 -aún como priista y ante el inminente fracaso de Roberto Madrazo rumbo a la Presidencia de la República-, llamó a votar por López Obrador y dijo que un grupo de “salino-zedillistas”, entre ellos Luis Téllez, Jesús Reyes Heroles, Carlos Ruiz Sacristán y Genaro Borrego, no representaban al PRI, sino a una corriente de tecnócratas neoliberales, rechazada dentro del propio instituto político.
Luego, las presiones para que renunciara a su militancia de casi 55 años –de 1957 a 2012-, se incrementaron, pero él mantuvo su postura. “No, no voy a renunciar. Espero que ellos, Manlio Fabio Beltrones, Beatriz Paredes y Emilio Gamboa, entre otros, sean quienes se salgan o sacarlos para poder reivindicar al PRI. Los priistas en general están en contra de la privatización de la electricidad y del petróleo; entonces, están más conmigo que con ellos”, dijo.
Seis años más tarde, ya fuera del PRI y candidato al Senado por la Coalición Movimiento Progresista -que impulsaba la candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador-, aclaró que entre él y Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, a quien la leyenda negra asegura le robó la elección, existían coincidencias ideológicas y que ambos estaban en contra de la entrega de la nacionalización del petróleo.
“Dicen que yo soy el que lo hizo perder. Que digan lo que quieran, pero que lean a Cárdenas, quien ha afirmado que en el Senado yo he defendido los intereses nacionales”, expresó Bartlett, quien desde entonces subrayó que “lo que estamos haciendo es trabajar muy fuerte para fortalecer la candidatura de López Obrador. Ése es el compromiso que tengo, un compromiso ideológico que tiene absoluta congruencia”.
“Es el mejor; Manuel Bartlett es un nacionalista y patriota y va a cumplir con la tarea encomendada en la Comisión Federal de Electricidad. Pocos políticos saben técnicamente tanto del petróleo y de la energía eléctrica como él. Se va a morir del lado correcto de la historia”, ha asegurado Gerardo Fernández Noroña, quien ocupará una diputación federal en la bancada del Partido del Trabajo.
Estimo que quedó corto. La gran experiencia de Bartlett, “el hombre que hizo caer el sistema” o “el dinosáurico priista” –como sus enemigos y algunos amloistas descontentos de su cercanía con el tlatoani le han llamado despectivamente-, daría para más en el próximo gabinete.
Dato de ultima HORA
Enerterm Cooperativa será la nueva empresa que competirá con la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
Este organismo fue creado por el Sindicato Único de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana (SUTERM).
PoliticoMX y El Sol de México apuntan que este órgano gremial está en la mira de Andrés Manuel López Obrador, virtual presidente de México, por su política de austeridad.
De acuerdo a estos medios la idea principal de los líderes sindicales consiste en participar en la industria de la construcción, mantenimiento, modernización, optimización e innovación de instalaciones, así como maquinaria del sector eléctrico.
Diario de Chiapas / ReporteUNO

