Parece que fue ayer cuando en 2019 el Paseo de la Reforma se inundó con la marcha del orgullo de la diversidad sexual de mexicanos de todo el país, dos años después en este junio de 2022, al tiempo de que el covid-19 apagara las celebraciones durante poco mas de 25 meses, y en medio de una quinta ola de contagios que ha encendido las alarmas en el mundo, tras relajar las medidas sanitarias, la marcha LGBTQ+ regreso a las calles del centro de la gran ciudad de México, 24 meses después y ahora con un mejor control de la pandemia la gente se reunió con entusiasmo y mucho mucho orgullo.
De acuerdo con información oficial el gobierno capitalino calculó entre 250 a 330 mil asistentes, cifra similar a la registrada en 2018.
Sin embargo, algunos participantes calculaban que pudieron ser hasta medio millón de personas, pues desde las 10 de la mañana, hora de la reunión entre el Ángel de la Independencia y la Glorieta del Ahuehuete, hasta ya entrada la noche las personas no paraban de desfilar rumbo al Zócalo capitalino en la 44 edición de la Marcha del Orgullo LGBTQ+.
Olvidando la sana distancia, pie a pie los asistentes caminaban de un lado a otro buscando la fotografía con el outfit más audaz, o simplemente con quien les llamara la atención. No tenían miedo al contagio. Algunos de los presentes llevaban una cartulina con todas las letras del abecedario en la que tachaban una letra cada vez que besaban a una persona cuyo nombre tuviera esa inicial, así que los cubrebocas del arcoíris no duraron mucho puestos.
Lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, transgénero, travestis, intersexuales, queers, asexuales, pansexuales, agéneros y toda la gama de la diversidad de orientaciones y preferencias sexuales se mostraron orgullosos de reconocerse como una comunidad que cada vez crece más en un país que no termina de discriminar y cuestionar su elección de vida.
Participó por primera vez un grupo de diplomáticos de Alemania, Australia, el Banco Mundial, Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Francia, Irlanda, Noruega, Nueva Zelanda, Quebec, Reino Unido y la Unión Europea. También marchó un contingente de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
Más allá de las expresiones individuales en pos del respeto, la inclusión y la no discriminación, las consignas de la organización general de la marcha fueron dedicadas a las mujeres de la diversidad para que vivan en paz y libertad bajo el lema “¡Las calles son nuestras! Por una diversidad libre de odio, violencia y machismo”, así como el respeto al amor en todas sus formas y colores.
Quince minutos después de las 12:00 horas, hora a la que estaba programado el inicio de la Marcha por el Orgullo LGBTQ+, los gritos de “vámonos” y “era a las 12” no se hicieron esperar.
Integrantes de esta comunidad lucían desesperados, pues la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, debía llegar a mediodía para dar el banderazo de salida y recibir un pliego petitorio.
De acuerdo con una oradora, ellos llegaron a las 10:00 horas, pero ya había pasado media hora y la mandataria capitalina no llegaba. “Esto es una burla”, dijo enojada.
Acusó que con esas acciones, “el sistema nuevamente nos vuelve a invisibilizar”.
Un par minutos después, Sheinbaum llegó a las escalinatas del Ángel de la Independencia en donde se colocó el templete, pero el protocolo ya estaba roto.
La jefa de Gobierno sólo lanzó unas palabras, pero en el fondo se escucharon abucheos y rechiflas.
Tras su discurso, escuchó los posicionamientos de la comunidad LGBTQ+ , entre cuyas peticiones están acceso a vivienda digna, salud integral, trabajo en condiciones seguras, educación integral de la sexualidad sin prejuicios, acceso a la justicia, una vida libre de violencia y el derecho a un libre desarrollo de la personalidad
Jonás López EXCELSIOR

